Viajar a Marruecos con niños es algo que no te planteas hasta que te ves aterrizando en el país con alguien que se salta el control de pasaportes mientras a ti te baja la gota de sudor por la frente.
Marruecos, tan cercano y tan lejano al mismo tiempo, todavía causa rechazo en mucha gente a nuestro alrededor. Es más común de lo deseable la opinión de que es un país sucio y peligroso o que ellos (los marroquíes) huelen mal. Es poca la gente que lo ve como un destino ideal para unas vacaciones, y mucho menos para unas vacaciones familiares.
Ayer volví de mi quinta visita a Marruecos. Todas las anteriores fueron a zonas de costa y por trabajo, pero tenía ganas de darme una vuelta por el auténtico Marruecos, el de interior, sin las prisas o el ritmo marcado por la agenda de un cliente. Esta vez, la quinta, me convenció de que Marruecos es un país efervescente, cargado de cosas positivas y en constante evolución y crecimiento al tiempo que mantiene firme sus creencias religiosas y tradiciones (para muchos un país conservador). Como cualquier otro lugar que visites, tiene muchas cosas con las que estarás de acuerdo y otras tantas con las que no. No es un país libre de controversia, más bien todo lo contrario, sobre todo en estos tiempos que corren en los que la polarización económica entre ricos y pobres es todavía más patente, y dejando a un lado el papel de la mujer en una sociedad en la que un sector de la población femenina se ha liberado de las ataduras a la europea.
Pero volviendo a lo que nos preocupa. ¿Marruecos con niños? En mi opinión, un SÍ rotundo. Pero ojo, no sin algunas observaciones a tener en cuenta.

Marruecos con niños, pero sin los dos padres. Ésta es una situación bastante común hoy en día. Nuestra primera duda a la hora de viajar fue si a mi pareja le pondrían algún problema a la hora de entrar al país por ser ella la única representante legal a la hora de viajar. Después de varias llamadas a las embajadas y a la compañía aérea, la conclusión era que estando su madre presente no debíamos tener ningún tipo de problema. Ahora sí, estamos hablando de un país musulmán y siempre hay que tener en cuenta el factor suerte. Por nuestra experiencia, la situación provocó algún levantamiento de ceja, pero ningún tipo de pega a la hora de entrar o salir del país. Si éste es tu caso, lleva el libro de familia, pero a nosotros con los pasaportes nos fue suficiente.

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No te asustes si tu hijo recibe muchos besos. Por mucho que digan, los marroquíes son gente afable y tienen unos valores familiares mucho más arraigados que el estándar europeo. No son raras las rupturas familiares debido a riñas entre hermanos por alojar a los padres en casa. ¿Alguien conoce algún caso similar cercano a nosotros? Tristemente, yo no, la verdad.
Con los niños en Marruecos no es muy diferente. Es común que se acerquen a ellos, les besen en la cabeza o les cojan en brazos. Puede ser un poco chocante al principio, pero pronto te das cuenta de que surge de manera natural. Si el niño se siente cómodo, ¡adelante!

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La comida. Aunque el niño sea de buen comer, lleva refuerzos. A simple vista muchos lugares de restauración no invitan mucho a sentarse y pueden llegar a causar algún rechazo en el niño. Por otro lado, la comida lleva muchas especias que podrían ser fuertes para la digestión del que no esté acostumbrado. Lleva potitos de fruta, frutos secos o cualquier cosa que sea un buen sustituto de una comida y que no pese en exceso.

Medicamentos. Los básicos en cualquier viaje, en versión junior. Algo para la diarrea, antiflamatorio, tos, etc. Nosotros llevamos carbón vegetal para problemas leves intestinales.

Seguro médico. Esto es un consejo que siempre doy siempre que viajes fuera de tu propio país. Es de la clase de cosas que solo te acuerdas cuando la necesitas, y al final puede llegar a costarte más que el propio viaje. Mírate bien las cláusulas, la cobertura y las cantidades económicas.

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Juguetes. Aunque un niño tiende a divertirse con cualquier cosa, un juguete de casa siempre les gusta. Nosotros llevamos algunos juguetes de Lego, dos super héroes y un perro diminuto. Ya ves, ¡con poco tienes!

Silla del coche. En caso de necesitarla, no olvides contactar con la aerolínea para informarte sobre la política para viajar con la silla del coche o el carrito si fuera necesario. En nuestro caso volamos con Binter directamente desde Canarias y la silla contaba como uno de los bultos facturados. En destino, el alquiler de una por medio de la empresa de rent a car era superior al importe del alquiler del coche, así que cuidado con esto

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Ropa. Todo dependerá del itinerario y los lugares por donde has planificado moverte. Indispensable, sobre todo si visitas el interior y no es verano, chaqueta y pantalón largo, así como unas zapatillas cómodas para caminar. Marruecos es un país de marcado contraste en la temperatura diurna y nocturna. Ahora te mueres de calor y en unas horas de frío.

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El asalto callejero”. Quiero ‘entrecomillar’ esto porque es en sentido figurado. En mis cinco visitas al país jamás he sentido una amenaza física o verbal, pero sí que has de ir preparado para ser parado por la calle cada tres pasos que des. Mi primer consejo es que si no te gusta que te paren mientras caminas, no vayas a Marruecos, a no ser que tu aspecto físico sea similar al marroquí. Así de claro. No necesitas más de dos días para aprender sus trucos, que varían dependiendo de la ciudad en la que te encuentres. En la medina de Marrakech, por ejemplo, es común que te adviertan de que la calle está cerrada, por lo que amablemente te ofrecen guiarte a tu destino. ‘It´s closed, it’s closed’ es algó que oiras varias veces al día. La primera vez te la cuelan, las siguientes te ríes. El regateo es necesario para casi todo lo que compres. Hay quien dice que debes reducir a la mitad el precio inicial. La experiencia me dice que ellos también han aprendido el truco, y el precio final ha de reducirse hasta una tercera o cuarta parte del inicial. Por otro lado, comprueba siempre lo que compras, porque el pegado de la suela de los zapatos suele ser bastante malo, muchas de las teteras son de decoración o si te sales de la ciudad, los minerales que prometen no son tales. El turismo extranjero ha creado un ‘modus vivendi’ basado en el aprovechamiento y no tanto en el trabajo. Culpa nuestra, no es muy diferente a lo que está pasando en otros lugares del planeta.

Extra. Déjalo ser y libérate de miedos. Deja que el niño interactúe con la gente del lugar, que aprenda de su cultura, de la lengua y que juegue con otros niños. No hay nada más enriquecedor que un fuerte contraste cultural, ¡deja que sea él quien marque sus límites!

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Puedes ver la galería completa del viaje aquí.

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